lunes, 29 de abril de 2013

DOCUMENTO DE MEDELLIN - CELAM



DOCUMENTO DE MEDELLIN



FINALIDAD DE LA CONFERENCIA


(Conferencia Episcopal Latinoamericana)
La Iglesia ha buscado comprender este momento histórico del hombre latinoamericano a la luz de la Palabra, que es Cristo, en quien se manifiesta el misterio del hombre.

No basta por cierto reflexionar, lograr mayor clarividencia y hablar; es menester obrar. No ha dejado de ser

esta la hora de la palabra, pero se ha tornado, con dramática urgencia, la hora de la acción.


Nuestra reflexión se encaminó hacia la búsqueda de una nueva y más intensa presencia de la iglesia en la actual transformación de América Latina, a la luz del Concilio Vaticano II, de acuerdo al tema señalado para esta Conferencia.

Tres grandes áreas, sobre las que recae nuestra solicitud pastoral, han sido abordadas en relación con el proceso de transformación del continente:
A) PROMOCION HUMANA


     Conclusiones:



Conocedor de los numerosos estudios sobre la situación del hombre latinoamericano, y haciendo alusión a sus propios documentos de trabajo, Medellín comienza el documento de "Justicia" diciendo: "En todos ellos se describe la miseria que margina a grandes grupos humanos. Esa miseria, como hecho colectivo, es una injusticia que clama al cielo". Y va reseñando la situación de: familia, juventud, mujer, campesinos, clase media, el éxodo de profesionales, los pequeños artesanos
e industriales, para terminar diciendo: "no podemos ignorar el fenómeno de esta casi universal frustración de legítimas aspiraciones que crea el clima de angustia colectiva que ya estamos viviendo".


También denuncia una situación de injusticia en lo que atañe a la cultura y a los ejes económicos: "Una situación injusta es también la falta de integración sociocultural, que ha dado origen a la superposición de culturas. Y, por lo que toca a lo económico, se han implantado
sistemas que contemplan sólo las posibilidades de los sectores con alto poder adquisitivo, lo que origina una frecuente inestabilidad política y la consolidación de instituciones puramente formales".

En relación al mundo de las estructuras económicas, Medellín denuncia por igual tanto al sistema liberal capitalista como al marxismo: "El sistema liberal capitalista y la tentación marxista parecieran agotar en nuestro continente las posibilidades de agotar las estructuras económicas. Ambos sistemas atentan contra la dignidad de la persona humana..."

Haciendo una reflexión doctrinal, nos presenta una visión cristiana de la paz, que le pone muy por encima de la ausencia de violencia, lo desarrolla en tres puntos:

"La paz es ante todo obra de la justicia. Supone y exige la instauración de un orden justo, en el que los hombres puedan realizarse como hombres, en donde su dignidad sea respetada, sus legítimas aspiraciones satisfechas, su acceso a la verdad reconocido, su libertad garantizada. Un orden en el que los hombres no sean objetos, sino agentes de su propia historia. Allí, pues, donde existen injustas desigualdades entre los hombres y naciones, se atenta contra la paz".


En segundo lugar, "la paz es un quehacer permanente que implica constantemente cambio de estructuras, transformación de actitudes, conversión de corazones". "La paz no se encuentra, se construye. El cristiano es un artesano de la paz".

En tercer lugar, "la paz es fruto del amor" expresión de una real fraternidad entre los hombres, fraternidad aportada por Cristo, Príncipe de la Paz, al reconciliar a todos los hombres con el Padre".

El documento señala también que la juventud es particularmente sensible a los problemas sociales y reclama los cambios profundos y rápidos que garanticen una sociedad más justa, reclamos que a veces se sienten tentados a expresar por medio de la violencia. También tienen la tendencia a reunirse en grupos o comunidades, tendencia que crece cada día más, pero rechazando las organizaciones demasiado institucionalizadas, rígidas o las de agrupación masiva.

Al pedir que se manifieste en la Iglesia una sincera voluntad de diálogo con la juventud, recuerda que esta voluntad implica entre otras cosas "que se presente cada vez más nítido en Latinoamérica el rostro de una Iglesia auténticamente pobre, misionera y pascual, desligada de todo poder temporal y audazmente comprometida en la liberación de todo el hombre y de todos los hombres".




Valores para la Promoción Humana


Tomó en cuenta cinco aspectos: La Justicia, La Paz, La Familia y Demografía, La Educación y La Juventud.



B) EVANGELIZACION Y MADURACIÓN EN LA FE
 
 
 
Según las estadísticas América Latina es un continente muy mayoritariamente católico, algunos países lo son casi exclusivamente, pero sabemos las condiciones en que viven su fe la mayoría de los católicos.

La primera constatación es la enorme dificultad y complejidad para conservar o transmitir la fe. "en la gran masa de bautizados de América Latina las condiciones de fe, creencias y prácticas religiosas son muy diversas, no solo de un país a otro, sino incluso entre regiones de un mismo país y entre los diversos niveles sociales. A esto se añade el proceso de transformación cultural y religiosa, la explosión demográfica, las migraciones internas, los cambios socio-culturales, la escasez de personal apostólico, la deficiente adaptación de las estructuras eclesiales".

La otra constatación es recordar que nuestra religiosidad popular: "es una religiosidad de votos, promesas, peregrinaciones y un sin fin de devociones. Se basa en la recepción de sacramentos, sobre todo bautismo y primera comunión, recepción que tiene mas bien repercusiones sociales que un verdadero influjo en el ejercicio de la vida cristiana".

Otra constatación es más bien positiva: "se advierte en la expresión de la religiosidad popular una enorme reserva de virtudes auténticamente cristianas, especialmente en orden a la caridad, aun cuando muestre deficiencias en su conducta moral".

Sus expresiones pueden estar deformadas y mezcladas en cierta medida con su patrimonio religioso ancestral, tienen el peligro de ser influidas por prácticas mágicas y supersticiosas. Incluso en el fenómeno religioso existen motivaciones distintas que, por ser humanas, son mixtas y pueden responder a deseos de seguridad, contingencia, impotencia o a necesidad de adoración o gratitud.
Impregnar de evangelio. "Que las manifestaciones populares, como romerías, peregrinaciones, devociones diversas, se impregnen de la palabra evangélica..."

Corregir errores. "Que se revisen las devociones a los santos para que no sean tomados sólo como intercesores sino también como modelos de vida de imitación de Cristo". "Que las devociones y los sacramentos no lleven al hombre a una aceptación semifatalista, sino que lo eduquen para ser cocreador y gestor con Dios de su destino".




LA IGLESIA VISIBLE Y SUS ESTRUCTURAS

  El pueblo reclama de la Iglesia una actitud más clara: "Un sordo clamor brota de millones de hombres pidiendo a sus pastores una liberación que no les llega", pero, sin embargo, llegan "las quejas de que la Jerarquía, el clero, los religiosos, son ricos y aliados de los ricos".

Por eso Medellín desea hacerse eco de estas llamadas, llamando a la Iglesia a una actitud de autocrítica. Los Obispos, aun precisando que muchas veces se confunde la apariencia con la realidad, puesto que hay muchísimas parroquias y diócesis que son extremadamente pobres y que hay obispos, sacerdotes y religiosos que viven llenos de privaciones y se entregan al servicio de los pobres; reconocen, sin embargo, que existen muchas causas que han podido contribuir a crear esa imagen de Iglesia rica: los grandes edificios, las casas de párrocos y religiosos cuando son superiores al barrio donde viven, los vehículos propios a veces lujosos, la manera de vestir.
 
C. LA IGLESIA VISIBLE Y SUS ESTRUCTURAS
Se dedicó principalmente a dos aspectos: La Pobreza de la Iglesia y a la Pastoral de Conjunto.
 
 
Como consecuencia de esta doble constatación: de la vida de las grandes mayorías y de la realidad eclesial, los Obispos afirman una verdad elemental pero que hace pensar: "los obispos, sacerdotes y religiosos tenemos lo necesario para la vida y una cierta seguridad, mientras los pobres carecen de lo indispensable y se debaten entre la angustia y la incertidumbre. Y no faltan casos en que los pobres sientan que sus obispos, o sus párrocos o religiosos, no se identifican realmente con ellos, con sus problemas y sus angustias".



Se distinguen en el documento tres clases de pobreza: La pobreza (como un mal contraria a la voluntad de Dios), la pobreza espiritual, como esa actitud de apertura a Dios de quien todo lo espera y que aunque valorice los bienes del mundo no se apega a ellos, y la pobreza como compromiso, que asume voluntariamente y por amor la condición de los necesitados para testimoniar el mal que ella representa y la libertad espiritual frente a los bienes.

En este contexto de la pobreza como compromiso una Iglesia pobre: -Denuncia la injusticia de la carencia de bienes necesarios y el pecado que lo engendra. -Predica y vive la pobreza espiritual y se compromete ella misma en la pobreza material, recordando que la pobreza de la Iglesia es una constante en la Historia de la Salvación.
 
Por eso los Obispos concluyen: "Queremos que nuestra Iglesia Latino Americana esté libre de ataduras temporales, de convivencias y de prestigio ambiguo, que, libre de espíritu, respecto a los vínculos de la riqueza, sea más transparente y fuerte su misión de servicio; que esté presente en la vida y las tareas temporales, reflejando la luz de Cristo, presente en la construcción del mundo.



Es también uno de los aportes centrales de Medellín. La necesidad de reclamar una pastoral de conjunto nace de la opción por los pobres que la Iglesia ha tomado con claridad. Precisamente el documento comienza por señalar la dimensión de la tarea que tiene la Iglesia: "millones de hombres que se encuentran marginados en la sociedad e impedidos de alcanzar la plena dimensión de su destino". Esta situación reta a la Iglesia a activar el proceso de integración de los marginados a los beneficios de la vida social y la integración económica y cultural.

La renovación de estructuras es el segundo gran aporte de Medellín en relación a la pastoral de conjunto. En el conjunto de estructuras reclamadas por

Medellín, destacan dos: la ubicada en la misma base, y la última en la cúpula.
 
En la base Medellín reconoce y propone a las comunidades cristianas de base, realidad aún incipiente en América Latina que para Medellín es "el primero y fundamental núcleo eclesial, que debe, en su propio nivel, responsabilizarse de la riqueza y expansión de la fe, como también del culto que es su expresión. Ella es, pues, célula inicial de estructuración eclesial, y foco de la evangelización, y actualmente factor primordial de promoción humana y desarrollo".

En la parte final de la pirámide, habiendo recorrido antes también: parroquias, vicarias foráneas, zonas, diócesis y conferencias episcopales, Medellín propone con fuerza a los Organismos Continentales, concretamente el CELAM, que en su conjunto y a través de sus Departamentos, promuevan la reflexión integral y continuada y la enriquecedora comunión de experiencias en el campo pastoral.



METODO DE REFLEXION:
Para reflexionar sobre la realidad de los pueblos de Latinoamérica, se propuso un método de reflexión que se compone de los siguientes pasos:
1. VER. Que consiste en hacer una observación de los diferentes problemas que azotan a los pueblos de Latinoamérica.
2. JUZGAR. Consiste en utilizar la Biblia, el Evangelio para iluminar esa realidad problemática.
3. ACTUAR. Consiste en inventar acciones que permita transformar la realidad problemática.


 

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